Ampliación: Competencias lingüísticas


Competencias lingüísticas
Las competencias lingüísticas son el conjunto de competencias que se adquieren gracias a la práctica diaria y a las experiencias de la vida cotidiana, pero, sobre todo centradas en el ámbito educativo. Algunos ejemplos de competencias lingüísticas son: describir, analizar, explicar, justificar, argumentar, interpretar, entre otras. Una confusión muy habitual es considerar las competencias lingüísticas como aquellas habilidades que se relacionan con el aprendizaje de una lengua.
A continuación se muestran las definiciones de las competencias anteriores en base a la Real Academia Española (RAE).
  • Describir: Representar o detallar el aspecto de alguien o algo por medio del lenguaje.
  • Analizar: Someter algo a un análisis. Analizar un problema, un producto.
  • Explicar: Declarar, manifestar, dar a conocer lo que alguien piensa.
  • Justificar: Probar algo con razones convincentes, testigos o documentos.
  • Argumentar: Aducir, alegar, dar argumentos.
  • Interpretar: Explicar o declarar el sentido de algo, y principalmente el de un texto.
Por otro lado, me ha parecido curioso el artículo La argumentación en el aprendizaje del conocimiento social, publicado por Roser Canals. El artículo muestra una investigación que trata de comprobar, a través de la práctica de la argumentación en la enseñanza de las Ciencias Sociales, cómo elaboran el conocimiento y lo estructuran. Entre los objetivos que propone tal investigación se encuentran:

1. Definir y caracterizar los principios de racionalidad, estructuración del discurso y compromiso social.
2. Experimentar las propuestas didácticas para obtener argumentaciones por parte del alumnado.
3. Analizar las producciones del alumnado para comprobar si se produce un conocimiento razonado, estructurado y participativo.
Según Canals, R., “argumentar es una habilidad del pensamiento que trata de dar razones para probar o demostrar una proposición con la intención de convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega. Implica, por lo tanto, someter el propio pensamiento al juicio y la crítica de los demás mediante el diálogo, la discusión o el debate” (2007, p. 50).
Asimismo, presenta la competencia lingüística de la argumentación en sus dos vertientes: la filosófica y la lingüística. Pese a que las competencias lingüísticas son diversas, considero que la argumentación es una de las más difíciles de trabajar correctamente junto a la interpretación, sobre todo con el alumnado de Educación Primaria, pues aún no han desarrollado por completo el pensamiento abstracto y realizar argumentaciones o interpretaciones basándose en ciertas premisas puede resultar verdaderamente  complicado.
Referencias
  • Canals, Roser, “La argumentación en el aprendizaje del conocimiento social”, Enseñanza de las ciencias sociales, núm. 6, 2007, p. 49-60.

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